4T
La ausencia de Delgado en la cumbre de Toluca profundiza la tensión en su vínculo con Ebrard
Crecen los recelos y la desconfianza en una alianza política histórica. La contradicción de fondo para 2024.

Los destapes de los presidenciables de Morena rumbo a 2024 comenzaron en el Lunario del Auditorio Nacional, donde la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum fue candidateada por la propia militancia de Morena al grito de "¡Presidenta!, ¡Presidenta!". El canciller Marcelo Ebrard continuó este domingo en una cumbre en Toluca, cuyos detalles fueron revelados por LPO. De modo extraño, coyuntural acaso, Mario Delgado participó en el primer acto, y no en el segundo.

Desde hace años, particularmente cuando Ebrard Casaubón llegó al Gobierno de la Ciudad de México, se ha relacionado al hoy dirigente de Morena con el equipo político del Canciller. Su lealtad estuvo a prueba cuando Miguel Ángel Mancera cambió de bando y los traicionó, pese a que tuvo que disciplinarse ante la equivocada decisión de Marcelo en la sucesión del Distrito Federal que no lo benefició en 2012.

Pero esa relación se rompió en los últimos meses, aunque públicamente no se haya confirmado. Mario Delgado tomó su camino, se auto-proclama como un "obradorista con carrera propia" y ya desconoce a Ebrard como su jefe político. 

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"Mario ahora es un soldado de AMLO y no nos escucha", se quejan de un lado. "Marcelo no lo eligió para sucederlo en la CDMX, después lo dejó solo con la causa de la Línea 12 y Mario se construyó su espacio solo. Ahora no volverá a ser su empleado", justifican del otro bando.

En efecto, tras el accidente de la Línea 12 y con la mitad de la capital del país en manos de la oposición, el suspirante natural de este grupo para la Ciudad de México en 2024 es Delgado, quien no asistió al destape de Ebrard, ni compartió los alimentos con los operadores del Canciller, y hasta el momento se ha mantenido al margen del entusiasmo sobre la candidatura presidencial.

La sucesión presidencial pondrá a competir varios grupos que conviven dentro de la 4T, en particular tres, comandados y encolumnados detrás de Sheinbaum, Ebrard y, lejana aunque no débilmente, de Ricardo Monreal. La lectura de Delgado es simple: si Ebrard fuera el candidato presidencial, la postulación de la Ciudad jamás podría ser para él. Por eso el desmarque temprano de su ex jefe.

De conseguir la candidatura Sheinbaum Pardo, la postulación de Morena en la Ciudad de México podría recaer en el entorno de Ebrard Casaubón. Quiere decir que Delgado debía relegar su proyecto personal -la Jefatura de Gobierno de la CDMX- para trabajar por el sueño presidencial del Canciller. "Y todo por una Secretaría, que podría conseguir ahora", explican en su entorno. 

Delgado, que se construyó una carrera política propia durante el exilio del canciller, parece estar cansado de ser un actor emergente, que ve las negociaciones en segundo plano, con el poder de la dirigencia nacional de Morena en sus manos. "Hay cierto resentimiento de Mario por la decisión de Ebrard de elegir a Mancera como sucesor, y ahora que tiene acceso propio a AMLO, no se va a cuadrar ante Marcelo", concluye la misma fuente. 

Desde el CEN de Morena a las que consultó LPO, la ausencia de Mario en la cumbre de Ebrard en Toluca no deriva de una búsqueda por el respeto a la neutralidad como líder del partido, sino a una tensión con Ebrard. Con su propia historia hecha desde el Senado de la República y para sorpresa del canciller, ahora Mario Delgado ve a los ojos a Ebrard, de frente.


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